Ondiz


Ondiz, última tarde del año. Como todas la navidades desde hace ya muchos años, se celebran en este barrio de Leioa las ‘Idi Probak’ dentro de los tradicionales ‘Herri Kirolak’.

Una pareja de bueyes, ayudados por otros dos hombres contra una piedra de 1520 kg. El terreno de competición, un carrejo de piedra de granito o cantos rodados de 28 metros de largo. Cada largo completado es un clavo. Gana la pareja de bueyes que más clavos consiga. Para ello 30 minutos. Lo demás, fuerza, estrategia, conocimiento de los animales y el saber conducirlos durante ese tiempo.

Durante años han realizado este trabajo arrastrando los arados en los campos o tirando de pesados carros por los caminos de los pueblos. Hoy, como muchas de las tradiciones vascas, perduran convertidas en competiciones, concursos, desafíos y exhibiciones. Los premios son para sus dueños, el dinero que se cruza en las apuestas, para los más avispados. Para los animales, mucho mimo, un merecido descanso y unas mantas que acreditan sus logros.

Fotografías © asier bastida


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